EROSIÓN
Cecilia ha construido su vida alrededor de una única certeza: no necesita a nadie. Desde que
heredó la librería de su padre y enviudó, se ha acostumbrado a vivir sola, aferrada a una rutina
que también es su manera de mantener intacto el recuerdo de quienes ya no están. Su hermana
Luisa es la única persona que todavía intenta acercarse a ella, aunque cada vez con menos
paciencia.
Todo cambia cuando Cecilia se cae mientras coloca un cazo y se rompe un brazo. Ni siquiera el
dolor consigue detenerla: intenta seguir trabajando en la librería hasta que Luisa la obliga a
aceptar que necesita ayuda. Incapaz de cerrar el negocio y de admitir que puede ser sustituida,
Cecilia hace una propuesta a su nieto Biel: trabajar allí durante su recuperación a cambio del
piano que necesita para presentarse a las pruebas del conservatorio.
Biel es joven, inseguro y tiene enormes dificultades para decir que no. Escribe canciones mientras
sus padres discuten y sueña con entrar en el conservatorio, pero necesita encontrar un grupo para
poder presentar una composición propia. En la librería, Cecilia lo mantiene ocupado con recados y
le impide aprender demasiado, mientras él empieza a descubrir que quizá su mayor problema no
sea la música, sino su incapacidad para defender lo que quiere.
La tensión familiar aumenta cuando Cecilia acepta acudir a un retiro organizado por Luisa,
convencida de que su familia pretende ingresarla en un centro de día. Allí descubre que todos
parecen tener un plan para su futuro: su hija Ada quiere organizar el entierro de su padre y Héctor,
su sobrino, aspira a quedarse con la librería. La revelación de que Cecilia llegó a ocultar durante
días el cadáver de su marido hace estallar la situación y Cecilia sufre un infarto.
Mientras Cecilia pierde progresivamente su autonomía, Biel intenta encontrar su propio camino.
Forma un grupo y conoce a Juno, una joven vinculada al centro de día, de la que se enamora.
Pero vuelve a cometer el mismo error: acepta las ideas de los demás aunque no sean las suyas.
Cuando descubre que Juno se ha acercado a él buscando un favor para grabar en un estudio, se
sincera con ella y la relación se rompe.
Sin el grupo, sin Juno y cada vez más cerca de ingresar en el centro, Biel también pierde la
esperanza. Cecilia, por su parte, parece haber renunciado a luchar. La última noche que pasan
juntos, ella le ofrece finalmente el piano que le había prometido. Biel le presenta una nueva
versión de su canción y ambos se reconcilian recordando los momentos compartidos en la librería,
que Cecilia ha decidido dejar en manos de Héctor.
A la mañana siguiente, Cecilia encuentra los periódicos en el suelo. Se agacha para recogerlos,
pero cae y muere. En su entierro, mientras despiden a Cecilia y a su marido, Biel recibe un
mensaje: no ha sido aceptado en el conservatorio. Ha perdido la librería, a Cecilia y el futuro que
imaginaba. Pero por primera vez tendrá que decidir qué hacer sin que nadie pueda elegir por él.